9.11.22
If I can't have love
29.4.14
El vaso medio tú
Javier se levanta en la mañana y lo primero que hace es lavarse la cara. Medio vaso de jugo descansa sobre la mesa de su cocina. Anoche lo llenó pero el cansancio del día no le permitió terminarlo y a penas pudo llegar a su cuarto para desplomarse sobre la cama y quedar profundamente dormido casi de inmediato.
La primera alarma no logró despertarlo y la segunda solo le deja tiempo suficiente para tomar una ducha rápida y salir casi corriendo al trabajo, en el cual no le pagan mucho pero que le brinda la experiencia suficiente para poder postular a uno mejor cuando termine la maestría que, con suerte, será en un par de meses. El sacrificio es grande. Debe salir del trabajo lo más rápido posible para llegar a clase y luchar con el sueño mientras escucha lo que este le permita. Los días se han vuelto muy monótonos ya que su vida se ha reducido al trabajo, la universidad, un par de programas de televisión los fines de semana, mantener el orden en el mini departamento que ajustadamente puede pagar y leer uno que otro libro durante sus viajes en el bus. Adora escribir pero difícilmente tiene tiempo de terminar un cuento, de esos que escribía por montones cuando estaba en pregrado. Lo empieza, y cuando intenta retomarlo simplemente no le gusta lo que había escrito o no recuerda la intención que tenía al empezar a escribirlo. Menos aún tiene tiempo para estar pensando en vasos de jugo helado que descansan sobre la mesa de su cocina.
Pero es ese vaso el que lo recibirá en casa, y es en ese vaso en el que resumirá su día. Dependiendo de cómo le haya ido, ese vaso será lo suficientemente bueno como para calmar o no su sed: lo verá medio lleno o medio vacío.
Él trata de ver el lado positivo y de aprovechar todas las oportunidades que se le presentan, pero tal vez ese no sea el caso hoy. Hoy se levantó tarde, y con el apuro, olvidó un informe que le había tomado todo el fin de semana hacer, así que tuvo que quedarse un poco más para terminarlo y se le hizo tarde para la universidad. Sabía lo estricto que era su maestro, por lo tanto decidió tomar un taxi, solo para darse con la sorpresa que el profesor se había reportado enfermo y no llegaría.
De vuelta en casa, abre la puerta, frustrado, camina hacia la cocina y se encuentra con nuestro vaso. A pesar del día terrible, le da una oportunidad y decide tomarlo. Pero el vaso no sabe nada sobre el mal día que ha tenido Javier y hace media hora que le dio posada a una mosca que por ahí pasaba.
26.2.14
Katherine
Desde los pies que alguna vez adoró por ser tan suaves y perfectos, hasta el cabello que solía peinar con los dedos. Todo. Todo lo que la hizo la mujer que es hoy, le parece abominable. Odia la mirada profunda que hace a los hombres perder la cabeza, odia las manos frías y suaves que alguna vez condujeron a muchos a universos en los que la soledad estaba extinta; odia los labios que tantos halagos recibieron algún día y odia las caderas que alguna vez definieron los sinuosos ritmos de sus vidas.
Odia tanto su pasado. Odia lo que podría ser su futuro. Odia incluso lo que su pasado le ha hecho a su presente y lo que éste le está haciendo a su futuro. Tan llena de odio que ya olvidó lo que es amar. Tan llena de odio que ya ni recuerda por qué odia tanto.
Ya no recuerda el día que su vida oscureció y la llevó al punto en el que está ahora pero aún lo odia, porque de no hacerlo nada tendría sentido. Necesita odiar para mantener la cordura. Entre sus tacones altos y sus medias viejas, espera aún conservar su cordura.
17.4.13
Cenantes.
21.1.13
Soledad Brown
Nunca me dijo su verdadero nombre, o al menos no le creí cuando me lo dijo porque, bueno, no es fácil creerle a una mujer que encuentras recostada en la banca de un parque frente a la playa, completamente sola y vestida de negro de pies a cabeza; menudo contraste el que hacía con sus celestes ojos de niña y su cabello rojo como la sangre.
Me pidió un cigarrillo. Tomé uno de la cajetilla que, en esa época, solía tener en el bolsillo derecho de mi abrigo. Lo encendí y se lo di. Sonrió al verme sentada al pie de su impovisado lecho.
- Ustedes los humanos son muy complicados. Buscan recibir amor pero nunca tienen el valor suficiente para ofrecerlo. - me dijo sin siquiera preguntar mi nombre ni apartar la vista del horizonte
- Supongo que solo es cuestión de encontrar a alguien que tenga el coraje suficiente para ofrecerlo y ser capaz de aceptarlo.
- ¿En realidad crees que exista alguien así? - preguntó mientras se acurrucaba un poco más a causa de la brisa de la tarde y el frío que esta le provocaba.
- Eso espero, de lo contrario estamos condenados todos a la soledad, Soledad.
Sonrió de nuevo mientras dejaba escapar una gran nube de humo de su boca. Nos quedamos en silencio por unos minutos oyendo a las olas romper. Ambas teníamos el corazón roto y se podía decir por nuestros ojos viejos infantiles, tan secos y cansados de llorar.
Se puso de pie y agradeció por el cigarro. Dio un par de pasos antes de volverse hacia mí y decir:
- Tú pareces valiente.
- Tal vez, pero no lo suficiente - respondí
Intercambiamos sonrisas y se alejó mientras yo observaba mi aliento dibujarse en el aire frío.
Solo deseo que haya encontrado a su humano valiente.
20.1.13
She is always on my mind.
7.8.12
El Artista VI. (Their sadness)
Ella lo tomó de la mano al salir del vagón del tren. Él sabía que ella solo hacía eso cuando estaba muy feliz o muy triste. La detuvo, se acercó a su rostro y miró sus ojos oscuros de pestañas caídas. Vio cómo una lágrima solitaria caía por su mejilla esquivando su nariz helada y moría en sus sonrientes labios.
- ¿Estás bien? - preguntó extrañado.
- Sí, es solo que hace mucho que no tenía la sonrisa como dibujada por tanto tiempo seguido - dijo mientras secaba con su puño aquella pequeña gota de alegría, y con esa sonrisa que no la había abandonado desde que iniciaron su aventura.
- Te amo - dijo con la mirada clavada en sus frías y delgadas manos - sé que no es la primera vez que lo digo pero es la primera vez que no tengo miedo de hacerlo - y mientras lo hacía una lágrima rodaba ahora por su mejilla.
Alexa usó el mismo puño de su enorme chompa azul para secar el cansado rostro de su compañero, y mientras lo hacía recordaba que el azul era su color favorito y que el día que ella le había mencionado su descubrimiento a Walter lo había dejado boquiabierto. "¿Cómo supiste?" le había dicho, "es simple" había respondido ella "¿qué tienen en común Batman, el Capitán América y Spiderman?" y él había reído tal y como lo hubiese hecho un niño al ver descubierto su más grande secreto.
- Te amo - dijo mientras dejaba el llanto desatarse bajo sus ojos - sé que no soy lo que esperabas y que no contribuyo a tu estabilidad o al mantenimiento de tu cordura pero es la verdad. Es la única verdad que importa al final del día ¿no?
Los dos rieron tomados de la mano.
- Sí, es lo único que importa. Ya no tenemos nada más a qué temerle.
Salieron de la estación y se dieron cuenta de que estaba empezando a llover.
- Shall we dance, my lady? - dijo con las cejas levantadas el adorable caballero
- I'd love to - respondió la damisela improvisada
La lluvia fue haciéndose cada vez más fuerte mientras ellos saltaban por la acera pretendiendo bailar.
Y eran felices, tan felices que si hubiese algo más allá de la felicidad lo serían también.
25.7.12
Bien podría.
Quisiera morir muchas veces. No es porque sea masoquista -aunque probablemente lo sea- sino porque hay muchas cosas que me gustaría hacer justo antes de morir solo para tener la satisfacción de que alguien diga que fue lo último que hice antes de morir.
Me refiero a esas veces en que uno dice "podría morir hacer haciendo esto..."; por ejemplo, yo podría morir mirando las estrellas titilar en una noche negra como el vacío; podría morir escuchando el susurro de un Je t'aime con ese acento francés que dibuja una sonrisa en mi rostro simplemente al tocar su aire mis oídos; podría morir entre los acordes de un cello; podría morir mirando cómo el sol se funde con el mar mientras la brisa desordena mi cabello a su antojo; podría morir acurrucándome en el suave terciopelo de un vestido interminablemente largo; podría morir besando sus "besables" labios.
Y es que no es la forma, es el momento previo a ella; es el ritmo que aquel momento conlleva. Podría morir bailando -aunque no lo haga según los parámetros usualmente establecidos ni tenga lo que se necesita para ello- solo por sentir mi cuerpo convertirse en música y la música convertirse en mi cuerpo.
Incluso podría decirse que escribo porque adoro la musicalidad que acompaña a cada palabra y que lo hago en papel porque me encanta ver cómo las líneas bailan hasta transformarse en letras; letras que al agruparse de la manera adecuada cuentan historias, sueños, pensamientos, hechos, cosas que hice, cosas que haré e incluso cosas que imagino hacer ... cosas que podría morir haciendo.
19.7.12
Vuelvo.
Hace un par de días me puse a ordenar mis archivos y encontré tantos borradores, tantas cartas sin terminar, tantas historias inconclusas. Dejé tanto a medias durante todo este tiempo.
Ya es hora de levantarse, quitarse las legañas y seguir el viejo camino. Y aunque haya prometido no volver más, a veces hay promesas que deben ser rotas.
5.6.12
There's too much love.
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| I'm not over. |
15.5.12
El Artista V. (Their fears)
27.3.12
El artista IV. (Their past)
29.2.12
Nightmare.
No puedo abrir los ojos. Ella no entiende; nunca lo ha hecho y nunca lo hará. No quiere escucharme, aunque le molesta verme llorar. Pero es inevitable, yo siempre lloro. Y ella siempre busca alguien a quién culpar. -"No hay culpables"- le digo. Se aburre y se va.
Siento una mano acariciar mi cabellos. Pero no, es sólo un recuerdo.
Aún tengo los ojos cerrados. Trato de dormir pero no puedo. Como un poco más de moco. Recuerdo haber sido feliz; esas cosas no pasan tan a menudo. Una mosca vuela sobre mi cabeza, tal vez sea porque no me he bañado en 10 horas. "Tigre cochino" escucho en mi mente. Estoy llorando de nuevo. -¿Cuándo dejé de ser feliz?- me pregunto. Sí, ya lo recuerdo, fue el día en que él se fue. Desde ese día quedé maldita. Desde ese día dejé de creer en la permanencia de las cosas. Desde ese día dejé de creer en la permanencia del amor. Desde ese día mi vida está trastornada. Gracias, señor Abel. Es como cuando tienes una torre de naipes; quitas uno y todo se viene abajo. Es tan frágil, tan delicado. No, la felicidad nunca me va a durar lo suficiente. Nunca voy a dejar que dure lo suficiente. ¿Por qué? Porque sé lo efímera que es y no quiero acostumbrarme a ella. "Traumas familiares", como diría Pandi. No, ya no creo en nadie, ni siquiera en mí.
Siento un te amo sobre mi oído. Pero no, es sólo un recuerdo.
25.2.12
El Artista III. (Nobody)
18.1.12
El Artista II. (Both of them)
17.1.12
El Artista I. (She)
9.1.12
She's calling.
8.12.11
I just don’t know what to do with myself.
Pero me es tan difícil pedir ayuda. Me he acostumbrado a caminar sola y la mala costumbre no se me quita. Creí que el tiempo a solas sería suficiente para recuperar a la vieja de mí, pero no es así. Por el contrario, he alejado a aquellos en los que confío con cualquier excusa.
Pero tengo que aceptarlo: estoy perdida. Perdida como hace un par de años cuando sentí que mi vida no tenía sentido y que nada por lo que siguiera viviendo era suficiente razón como para seguir haciéndolo. Buscando una razón lo suficientemente fuerte como para no soltar la única mano que intenta sujetarme del precipicio.
No. No quiero dejarme caer como aquella vez. No creo que pueda volver a levantarme si lo hago. A demás, ya crecí. Ya no soy la misma niñita inmadura que se dejaba derrumbar por cualquier dificultad. Ya basta de andar llorando por los rincones. Ya no quiero ser débil, por favor.
Un abrazo ayudaría. Lástima que no me guste el contacto físico.
4.12.11
Cold nights.
Pero mi abrazo es tibio y mi piel ha aprendido a acogerlo. A hacerlo feliz.












